TAFAKKUR-I MAWT

Tafakkur-i mawt (reflexionar sobre la muerte) El mundo es una escuela de fe por el hecho de que la muerte es una ley de obligada transición. Rūmī dijo este respecto:

“Muere para que puedas resucitar.”

Sólo podemos revivir nuestro corazón abandonando la sensualidad. El Profeta (que Allah le bendiga y le de la paz) dijo:

“Recuerda a menudo al destructor de los placeres, la muerte.” (Nasa’i, Tirmidhi, Ibn Mayah)

Taffakur-i mawt es recordar la muerte voluntariamente antes de que venga a ti en contra de tu voluntad. De esta forma nos preparamos para estar en presencia de Allah, abandonando la sensualidad. Esto nos lleva a la contemplación y a un despertar de la consciencia basados en la fe (īmān). Deseos mundanos, esperanzas efímeras y consolación son como hojas de un árbol cayendo encima de las tumbas. Cada lápida es un fiero advertidor que habla con elocuente silencio de la muerte.

La razón de construir cementerios dentro de las ciudades, cerca de las carreteras, en los alrededores de las mezquitas es, de alguna forma, un medio para facilitar la contemplación de la muerte. Las palabras no pueden capturar convenientemente el horroroso peso de la muerte. Todo el poder de un hombre acaba cuando llega la muerte. En presencia de la muerte, la sola respuesta por parte del mundo son lágrimas e inconsolable tristeza. Si el creyente se deshace de los atributos de sensualidad voluntariamente, Allah, sin duda, le rescatará con Su gracia y Su ternura. De hecho, Allah el Altísimo ha dicho:

¿Acaso quien está muerto y lo devolvemos a la vida dándole una luz con la que camina entre la gente, es como quien está en oscuridad y sin salida? Así es como hacemos que a los encubridores e incrédulos les parezca hermoso lo que hacen.” (An’ām, 6:122)

El verdadero creyente se junta con aquellos cuyos corazones han sido recreados, pues los placeres mundanos han perdido todo interés para él. El Profeta (que Allah le bendiga y le de la paz) dijo:

“Tened cuidado con el discernimiento (firāsah) del creyente, pues ve con la luz (nūr) de Allah.” (Tirmidhi)

Todas las definiciones que hemos dado anteriormente, son condiciones que deben ser practicadas en nuestra vida espiritual para poder llevar a cabo el consejo “muere antes de morir”. Los creyentes que intentan seguir estos pasos, progresan en proporción a la seriedad de sus esfuerzos y su firmeza en el camino de Allah. El esfuerzo sincero nos trae felicidad con la ayuda divina.

Este mundo es un espejismo engañoso, y el más allá es eterno. Con la muerte empieza, en realidad, nuestro juicio que continuará en el Día del Levantamiento. Despertemos, pues, antes que se nos pidan cuentas y tengamos mucho que lamentar. Es algo inexorable el hecho de que toda criatura se encontrará con el Ángel de la muerte en un sitio y a una hora desconocidos.

No hay ningún lugar en el que podamos huir de la muerte. Lo que tiene que hacer el ser humano es aceptar la gracia y la misericordia de Allah como único refugio para beneficiarse del sentido de la ayah:

“Así, pues, refugiaos en Allah [de todo lo que es falso y negativo]” (Dhāriyāt, 51:50).

Si el hombre vive bajo las órdenes de una mente carnal como si sólo creyese en este mundo, la tumba es para él un oscuro pasillo. El terror de la muerte le hace sentir tal dolor que no hay nada que se le pueda comparar. Sin embargo, si aplica los principios que hemos mencionado, alejándose de este nafs mundano y encaminándose hacia su lado angelical escondido en su interior, entonces la muerte será vista como una condición necesaria para alcanzar la comunión con Allah.

Así, la muerte –que produce escalofríos a la mayor parte de la gente- se transforma en un deseo ardiente de unión con el “más elevado de los Amigos” (al-rafīq al-a’lā). Este tipo de muerte es como “Shab-i ‘Arūs,” la noche de bodas tal y como lo expresó Rūmī, uno de los grandes sufis. La muerte se ha transformado de una terrible realidad en algo extremadamente bello y apetecible. El único camino para alcanzar “la beatificación de la muerte” es incrementar nuestra espiritualidad siguiendo los principios antes citados. La mejor forma está expresada en la ayah:

“Y adora a tu Señor hasta que te llegue la certeza [la hora que es segura].” (Hijr, 15:99)

Es decir, se un buen siervo para Él hasta el último aliento. ¡Que afortunados son aquellos que pueden volver a su Señor antes de que les llegue la muerte! ¡Oh Señor nuestro! Permítenos despertar al verdadero mundo por medio de comprender la verdadera esencia de “muere antes de morir,” y contemplar el universo con nuestra consciencia.
¡Amin!