LA RIQUEZA ES UN DEPÓSITO

Según Islam, ¿qué significa tener propiedades?

Según el Islam la verdadera propiedad no es ni del individuo ni de la sociedad, sino que pertenece, en última instancia, a Allah Todopoderoso. El derecho de usufructo sobre ella les ha sido concedido a los siervos por un periodo de tiempo limitado y bajo condiciones específicas. Por lo tanto, el siervo no puede hacer uso de ella de la forma que a él le parezca, sino que debe atenerse a las normas establecidas por su verdadero dueño –Allah el Altísimo.

Esto significa que los ricos tienen la obligación de compartir su riqueza con los necesitados y afligidos, basándose en las normas del Islam. Es lo que implica ser creyente, es decir alguien de cuya mano, lengua y riqueza todo el mundo está a salvo, más aún –se beneficia. Esta situación sólo se puede dar si tenemos la consciencia de que la riqueza es el depósito que nos ha dejado Allah Todopoderoso. Utilizarla en contra de esta realidad es violar la confianza que se ha puesto en nosotros; algo que, sin duda, es la causa de la infinidad de problemas que asolan las sociedades de hoy.

¿Cuál es la función del enriquecimiento desde el punto de vista del Islam? 

Islam anima a los creyentes a enriquecerse de manera lícita. Dos de los cinco principios básicos del Islam, el hayy y el zakat, se aplican solamente a los Musulmanes pudientes. Es como si, de alguna manera, Allah Todopoderoso les estuviera diciendo a Sus siervos que se enriquezcan de manera lícita, paguen luego el zakat y visiten Su Casa. Por otro lado, el Profeta (s.a.s) ha dicho:

“La gente que da es mejor que la gente que recibe.”

Así pues, nos exhorta a ser de los que dan y nos anima a que prefiramos ser de ellos y no de los que reciben.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de intentar aumentar nuestra riqueza según lo establecido por el Islam?

Islam anima a desarrollar el comercio. Sin embargo, esto no significa que uno pueda hacerlo de cualquier manera; por ejemplo, siguiendo las normas de la economía liberal, ni tampoco limitándolo de manera exagerada, como lo hace el socialismo. El comercio según el Islam tiene en cuenta el beneficio del individuo y de la sociedad, y está limitado por ciertos principios en cuanto al campo de su actividad y la manera en la que se desarrolla.

Comerciar con materiales establecidos como ilícitos por Allah Todopoderoso está prohibido. Esto significa que la primera condición de la legalidad del comercio es que los productos sean lícitos. Las otras condiciones se refieren a la manera de llevarlo a cabo. No se debe almacenar el producto reduciendo su cantidad en el mercado para aumentar el precio. Esto se llama ihtikar en Islam, y está tajantemente prohibido. Otra prohibición en la ley islámica del comercio es el fraude y/o la sobrecarga de las transacciones, aprovechándose de la ignorancia de la persona, su descuido, falta de experiencia o desequilibrio mental.

Como por ejemplo, comprar bienes procedentes del robo a precio muy bajo, o pagar muy poco por bienes de gran valor. Por un lado, el vendedor debe desvelar al comprador los defectos de la mercancía. Por otro lado, el comprador no debe hablar mal de la mercancía para reducir su precio. Si bien nuestro objetivo no es hablar de todos los requisitos de la ley comercial islámica, sería de provecho aquí mencionar uno más.

En circunstancias especiales se pude fijar la tasa de ganancia, cosa que adquiere más importancia durante las catástrofes, guerras, epidemias, y otras calamidades. Islam acepta que los administradores estatales tomen medidas especiales para establecer normas basadas en el interés público. Este principio se manifiesta de varias maneras en la ley del comercio y los Musulmanes deben acatar el reglamento oficial, especialmente el que se refiere a la tasa del beneficio, por el bien del interés público.

No obstante, hay campos de la ley del comercio en los que la tasa del beneficio no se puede establecer debido al gran riesgo que supone. Hay varios ahadiz que animan a comerciar. He aquí algunos de ellos:

“Un comerciante de confianza, veraz y creyente, estará junto a los mártires el Día del Juicio.” (Ibn Mayah, Tiyarah, 1)

“Un comerciante valiente, que pone sus productos a la venta tiene la bendición, y el que sólo busca beneficio –la maldición.” (Dailami, Musnad, II, 79)

“El comerciante cobarde pierde ventaja; el comerciante valiente –adquiere bendiciones.” (Dailami, Musnad, II, 79) “La mejor comida y la más lícita que uno puede consumir es la que haya ganado uno mismo.” (Ibn Mayah, Tiyarah, 1)

Si un Musulmán se enriquece siguiendo los principios del Islam, ¿puede gastar libremente su riqueza?

Analicemos su pregunta por partes: en primer lugar, se consideran bienes, por ejemplo, los animales, propiedades inmobiliarias, joyas, productos comerciales, etc. Islam establece las normas para el uso de tales bienes. Por ejemplo, prohíbe alimentar pobremente a los animales de montar y sobrecargarlos. También está prohibido emplear un bien con el objetivo de hacer daño.

No está permitido destruir los bienes comerciales, sobre todo los de tipo alimenticio, por causa de una manipulación defectuosa. Por ejemplo, no puedes tirar las verduras que ha producido tu campo simplemente para mostrar tu desacuerdo –son de uso público. Tampoco se puede rebajar la producción de una planta con el objetivo de aumentar el beneficio. La manipulación artificial de los precios, una práctica común en nuestros días, a manos de los llamados carteles y monopolios, está prohibida en Islam.

¿Cuáles son las responsabilidades financieras de un Musulmán acaudalado?

Su mayor responsabilidad es el zakat. Esta palabra viene de la raíz árabe, tazkiyah, que significa ‘purificación’. Es decir el zakat purifica la riqueza y, tal como lo establece Allah, es el derecho del pobre sobre la riqueza del rico. No pagarlo es un tipo de apropiación indebida de los bienes de otro. Allah Todopoderoso ha establecido también el mínimo sobre el que se debe pagarlo, nisab, para algunos tipos de bienes.

El concepto de riqueza, según lo establecido por Islam, es diferente del concepto moderno que tenemos de ella. 81 gramos de oro, o su equivalente en cualquier otro tipo de bienes, es el límite legal de la riqueza según las normas del Islam. Si un Musulmán posee bienes equivalentes a esta cantidad –nisab- o más, debe pagar sobre ellos el zakat por el año lunar que haya transcurrido.

Islam establece que el 2,5 % de la riqueza pertenece a los necesitados; es decir, que son ellos los dueños reales de esta parte de la riqueza, y por lo tanto se les debe dar su derecho, y se les debe dar de la mejor forma posible. Si el socio más fuerte no cumple con los derechos del que es más débil, entonces se convierte en un tirano y un usurpador. Su riqueza debe quedar purificada. Es el mínimo que se paga a los pobres.

No obstante, puede subir hasta un 10 % en cuanto a los productos agrícolas, y en cuanto a los animales, la cantidad difiere según la clase de animal que sea. La riqueza debe estar adornada con bellos actos adicionales, como la sadaqah, el infaq, etc. Abu Bakr (r.a) declaró la guerra a los que dejaron de pagar el zakat, lo cual es la prueba de su importancia. Los que deben recibir el zakat están claramente mencionados en el Qur’an. Son los pobres, los adeudados, los estudiantes, los que trabajan y luchan por Allah, y los viajeros en cuanto a las necesidades que les hayan surgido.

Hoy día, los Musulmanes pudientes deberían pagar más de lo establecido como obligatorio debido a la dura situación financiera del mundo moderno. Habría que mencionar también la importancia del ‘ushr, tan descuidado en el mundo musulmán desde hace ya bastante tiempo. El régimen de propiedad de la tierra en la época otomana se llamaba miri. Luego este sistema cambió y se convirtió en el sistema mulki. Al contrario que las tierras miri, las tierras mulki pueden ser objeto de transacciones. El dueño de una tierra de este tipo puede hacer el uso que quiera de ella. Por ello, está obligado a pagar el 5% de la cosecha, en caso de que haya tenido gastos de riego. Si no los ha tenido, deberá pagar un 10 %.

Este pago se llama ‘ushr. Al igual que los que se niegan a pagar el zakat, los que no pagan el ‘ushr son usurpadores. Se apropian de los derechos de los necesitados y de los que luchan en el camino de Allah. Es un asunto de suma importancia que los Musulmanes deben conocer, ya sea leyendo libros especializados, o preguntando a los ‘ulama.

En alguna ocasión ha comentado que hay otras formas de ayudar a los pobres, aparte del zakat. ¿Podría decirnos algo más al respecto?

Por supuesto no son pagos obligatorios, como el zakat, sino actos voluntarios muy loables. Son infaq, ithar (dar generosamente), y la donación de la propiedad por Allah Todopoderoso. Los actos voluntarios, sadaqah, infaq e ithar, son los adornos de la riqueza. Allah Todopoderoso dice en el Qur’an:

“A los que atesoran el oro y la plata y no los gastan en el Camino de Allah, anúnciales un castigo doloroso.” (At-Tawbah, 9:34)

Como vemos, el destino de los que usurpan los derechos de los pobres será el Infierno. Debemos reflexionar sobre esta amenaza Divina e intentar pagar más del 2,5 % obligatorio. Porque dice otra ayah:

“Y te preguntan qué deben gastar. Di: Lo que os sobre después de haber cubierto vuestras necesidades.”  (Al-Baqarah, 2:219)

Nuestro país atraviesa tiempos difíciles económicamente hablando. ¿Acaso, por ello mismo, el zakat y la generosidad tienen más importancia en la actualidad?

Por supuesto. Nuestro país está en crisis espiritual, social y financiera. Por eso hace falta una seria campaña a favor de la generosidad. Debemos sentir el dolor de los enfermos, de los afligidos y débiles, de nuestros hermanos musulmanes que están solos, porque la misericordia supone buenas nuevas en nuestro destino eterno, y paz interior en este mundo. Aparte de pagar el zakat, nuestros hermanos pudientes deberían intensificar sus actos de generosidad, ya que el zakat es para satisfacer las necesidades básicas de los pobres.

En los tiempos que corren, los miembros ricos de la sociedad musulmana adquieren más importancia en cuanto al mantenimiento de la paz y la eliminación de los conflictos sociales. No se deben limitar al zakat cuando la sociedad de hoy les está pidiendo mucha más ayuda. No deben olvidar que podrían estar ellos en el lugar de los pobres, y que la generosidad es la manera que tienen de agradecer al Señor.

De la misma forma que tenemos la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos los principios básicos de nuestro din, así también tenemos esa misma responsabilidad a la hora de inculcarles la necesidad del infaq y la obligación de ayudar a los menesterosos. Si no logramos hacerlo cuando son jóvenes, su futuro habrá quedado dañado para siempre. Nuestros hijos deben crecer sabiendo que el verdadero dueño de la riqueza es Allah Todopoderoso. Las generaciones que hayan hecho suya esta verdad, podrán llegar a revivir la generosidad que de forma tan espléndida se dio en nuestra historia, la cual rebosa de ejemplos de infaq.

Permítame citar uno de estos ejemplo:

En 1913, cuando los ejércitos otomanos estaban perdiendo la guerra de los Balcanes, los hermanos Yawhari y numerosos waqf de la India organizaron manifestaciones en las que invitaban a todos los Musulmanes a ayudar a los otomanos, exhortándoles a que pagasen el zakat y diesen sadaqah para el ejército. Se dieron algunos casos memorables: un joven donó su camisa, y una mujer muy mayor su mortaja. Éstos y otros casos parecidos establecieron esa gran civilización otomana basada en la generosidad.

El altruismo de preferir a los demás, cuando están en necesidad, por encima de nosotros mismos, son manifestaciones de un alma purificada. Por ello, en mi opinión, dar el zakat a los que luchan por Allah es mejor que darlo a cualquiera de los otros grupos legalmente receptores del mismo.

Vemos que los waqf han jugado un papel fundamental a la hora de establecer la generosidad en las sociedades otomanas. ¿Podría compartir con nosotros su punto de vista al respecto?

La institucionalización del infaq lleva al establecimiento de los waqf. La donación supone hacer eterno lo que ya Le pertenece a Allah Todopoderoso; es la donación y dedicación de la propiedad a las necesidades de los demás hasta la eternidad. Su objetivo es relacionarse con la creación a través de la misericordia y la compasión. Es el gran acto de dar la vida, la propiedad y todo lo demás para comprar, a cambio, el Paraíso.

Hemos dicho que había más de 26.000 waqf en el Imperio Otomano, que desarrollaban su actividad a través de los esfuerzos de las personas altruistas. El equilibrio social en un estado de tales dimensiones se mantenía con la ayuda de estas instituciones, ya que al mismo tiempo eran centros distribuidores de las sadaqah. Hoy día necesitamos desesperadamente este tipo de instituciones. Hace falta que las revivamos y las pongamos al servicio de los menesterosos. Me pregunto hasta qué punto los Musulmanes ricos se sienten preocupados por sus hermanos más pobres.

¿Saben cómo viven estos hermanos y hermanas suyos? ¿Saben que existen?

Nuestras vidas y propiedades son un depósito. De hecho, lo es todo en este mundo. La protección de este depósito será causa de bendición. No solamente los ricos pueden practicar el infaq; cualquiera puede dar algo de lo que se le ha dado, y la mejor manera de practicar el infaq es vivir según las normas del Islam, siendo Musulmanes ejemplares. Los Compañeros se dedicaron a llevar el Islam hasta los rincones más recónditos de la tierra.

En la actualidad, vivir Islam como lo hicieron ellos, con la misma dedicación y entusiasmo, es la mejor manera de infaq. La verdadera razón de los problemas de nuestro país, como la inflación y la crisis económica, no es material sino espiritual. Allah Todopoderoso ha retirado Sus bendiciones porque Sus siervos han traicionado Su confianza. Los problemas se suceden unos a otros. Nuestra historia es la mejor prueba de cómo el zakat y el infaq puede garantizar la paz y la tranquilidad de la sociedad.

Nuestra historia muestra que nuestros ancestros pensaban más en el vecino y en el pobre que en ellos mismos. Hoy, en cambio, vemos que la mayoría de la gente se ha vuelto egoísta debido a la influencia negativa del capitalismo. ¿Cuáles son las razones, según usted, de este cambio?

Si los Musulmanes pagasen el zakat como es debido, al cabo de unos cuantos años no habría Musulmanes a los que dárselo. Si los agricultores pagasen el ‘ushr sobre su cosecha y el zakat sobre sus animales, no quedaría, y lo digo sinceramente, ningún pobre en nuestra sociedad. Nuestra historia contiene muchos ejemplos que prueban lo que acabo de decir.

Durante el califato de Umar ibn Abd al-Aziz no había pobres porque los ricos pagaban el zakat correctamente. Nuestros antepasados competían entre ellos en generosidad, llegando al nivel más alto de infaq e ithar. Este último término significa ‘dar lo que te pertenece en abundancia’, o ‘ayudar al hermano aunque tú mismo estés en necesidad’, algo que, desafortunadamente, es muy raro en nuestra sociedad actual.

No todo el mundo puede alcanzar el nivel de ithar, y sin embargo, era algo muy común en las sociedades que se han nutrido de la enseñanza de los Profetas, paz sobre todos ellos, y de los amigos de Allah. Ahora debemos concentrarnos en el infaq y exhortar a la gente a que de. Establecer los waqf para preparar a las futuras generaciones, y construir hospitales para los necesitados y para la gente mayor, son las grandes obligaciones de nuestra sociedad.

¿Cómo se debe pagar el zakat? ¿Y cuál es el mejor comportamiento a la hora de pagarlo?

Un Musulmán maduro debe pagar el zakat sin herir los sentimientos de los pobres. Nuestros antepasados le daban mucha importancia a este punto. En todas las mezquitas había ‘las piedras de sadaqah’. Los Musulmanes solían poner sus donaciones debajo de ellas, y los pobres cogían lo que necesitaban. Nadie abusaba de este método; realmente la gente cogía la cantidad justa. En algunas mezquitas todavía hoy se pueden ver estas piedras, pero desgraciadamente las nuevas generaciones no saben para qué sirven. Allah Todopoderoso dice en el Qur’an:

“Habrán triunfado los creyentes. Aquellos que en su salah son humildes.” (Al-Mu’minun, 23:1-2)

No solamente en nuestro salah, sino también en nuestro zakat deberíamos ser humildes. El comportamiento correcto a la hora de dar sadaqah lo explica la siguiente ayah:

“¡Vosotros que creéis! No hagáis que vuestras limosnas pierdan su valor porque las echéis en cara o causéis un perjuicio por ellas; como aquél que da de su riqueza por el qué dirán pero no cree en Allah ni en el último Día.

Es como una roca sobre la que hay tierra y le cae un aguacero dejándola desnuda. No pueden beneficiarse de nada de lo que obtuvieron. Y Allah no guía a la gente incrédula.” (Al-Baqarah, 2:264)

De hecho, debemos dar nuestra sadaqah con compasión y misericordia, como si nos la estuviéramos dando a nosotros mismos, pensando que podríamos estar en el lugar del pobre, y sabiendo que nuestros sentimientos influyen en quien la recibe. La sinceridad con la que demos será proporcional a la que tengamos en nuestro corazón. Por otro lado, si damos despreocupadamente y sin tomar verdadera consciencia del acto que estamos realizando, la bendición espiritual que recibamos estará en relación directa a nuestros sentimientos.

Nuestro comportamiento a la hora de dar es de una importancia vital. Si damos como si estuviéramos devolviendo a Allah Todopoderoso Sus depósitos, en señal de gratitud, recibiremos un gran beneficio espiritual. Debemos respetar al pobre y agradecerle el que haga posible que practiquemos uno de los pilares del Islam. Por ello, debemos entregar el zakat personalmente al necesitado. El hadiz que dice que la sadaqah dada de lo que hemos ganado lícitamente es aceptada primero por Allah Todopoderoso, y luego pasa a las manos de los pobres, es muy significativo. Implica que debemos dar el zakat como si lo estuviéramos dando a Allah Todopoderoso.

De la misma manera que cuando ofrecemos un regalo a alguien cuidamos hasta el último detalle, así también debe importarnos la manera en la que damos el zakat. Debemos darlo sonrientes y con buenas palabras.

Cuando Ramazanoğlu Mahmud Sâmi veía a un pobre desde el coche, lo paraba, bajaba, sonreía y le daba sadaqah. El altruismo, la cortesía y la misericordia deben ser características distintivas de todo Musulmán. El Qur’an habla así del comportamiento a la hora de dar sadaqah, e infaq en general:

“¡Vosotros que creéis! Dad de las cosas buenas que habéis obtenido y de lo que hemos hecho salir para vosotros de la tierra y no escojáis intencionadamente lo que, de ellos, sea despreciable para darlo, cuando vosotros mismos no lo aceptaríais a no ser con los ojos cerrados. Y sabed que Allah es Rico, en Sí mismo alabado.” (Al-Baqarah, 2:267)

Es responsabilidad del siervo realizar este acto social de adoración con amor, interés y entusiasmo. El maestro Rumi dice:

“El lugar donde Allah mira es el corazón.”

La fe es un acto del corazón y la misericordia es el fruto del alma. Debemos mostrar misericordia a los que están en la tierra para que los que están en los cielos la tengan con nosotros. De esta manera, nuestro Señor, el Todopoderoso y Omnipotente, nos tendrá en Su misericordia y nos concederá el perdón. Es fascinante el lado espiritual del zakat y del infaq. Nuestro waqf Hudayi también recibe donaciones.

Hacen que nos sintamos más tranquilos porque son lícitas. Si tu ganancia es lícita, tu mente siente consuelo. Los pobres suplican miles de veces por el generoso, y éste es el lado espiritual del infaq. Otro aspecto importante es que tanto los que hablan de su necesidad como los que no lo hacen tienen derechos sobre la riqueza del rico. Lo menciona el Qur’an de la siguiente manera:

“Y de sus bienes había una parte que era derecho del que pide y del marginado.” (Ad-Dhariyat, 51:19)

Esta ayah habla, especialmente, de los que se abstienen de pedir a causa de su dignidad, educación o buen comportamiento. No debemos permitir que nos engañen las apariencias.

En otras palabras, ¿debemos hacer una cuidadosa investigación a la hora de dar?

Por supuesto. Taharri, investigación escrupulosa, es una de las condiciones del zakat. Si no se ha hecho, y más tarde se hace patente que se ha dado a alguien a quien no le correspondía, se debe volver a pagar. Hay dos condiciones del zakat: la primera es taharri, y la segunda es tamlik, la transferencia de propiedad al pobre.

Si el zakat se da al waqf para que lo distribuya, ¿significa que no hace falta taharri? Es decir, ¿que le pertenece al waqf hacerlo?

Así es. Si el zakat se distribuye por medio de instituciones intermediarias, el taharri recae sobre ellas. Estas instituciones deben disponer del personal adecuado que busque a los que pueden  recibir el zakat, y realice una investigación en su entorno.

Si es posible, deberían visitarles en sus hogares para evitar que haya engaño. El zakat se puede dar solamente a las personas físicas. Las mezquitas, los colegios, los hospitales, y otras instituciones de este tipo se construyen con otras donaciones. Por ello, la generosidad ocupa un lugar muy importante en el Islam.

Por ejemplo, los 26.000 waqf que existían en el Imperio Otomano dependían totalmente de la generosidad pública. De ellos dependían infinidad de servicios. Los había que se ocupaban del agua municipal; de los hospitales; de las huérfanas que deseaban casarse; los había que se ocupaban de los pájaros. A duras penas podremos imaginarnos hoy aquel derroche de generosidad y eficacia; fue el fruto de mentes y almas de una inmensa grandeza.

En el Imperio Otomano, cuando se construía una mezquita, se construía junto a ella una escuela, una fuente y un hospital. De esta manera todos los servicios comunales se agrupaban alrededor de la mezquita. Se veía en esa sociedad al verdadero Dueño de la riqueza, y eso constituía su equilibrio social. Los pobres y los ricos convivían pacíficamente en el mismo barrio; las casas de los ricos eran los refugios de los pobres, el lugar donde podían hablar de sus problemas. Los pobres sentían afecto por los ricos, y los ricos por los pobres. Los miembros ricos de la sociedad respetaban y agradecían a los pobres el hecho de hacerles posible la práctica de uno de los pilares de Islam. Y los pobres agradecían a los ricos el hecho de ser los instrumentos de la bendición de Allah Todopoderoso.

En nuestra historia encontramos numerosos ejemplos de esta actitud. ¿Podría darnos algunos, quizás de nuestra historia reciente, que más le hayan impresionado?

Sobre todo, recuerdo a mi padre y a mi tío. Cuando ofrecían algo a un pobre, lo empaquetaban elegantemente, y se lo ofrecían con suma gentileza. El que recibía sentía felicidad, y el que daba –paz. Uno aceptaba, sabiendo que en realidad provenía de Allah, y el otro respondía a la orden de Allah Todopoderoso. Me gustaría mencionar también algunos ejemplos del Waqf Hudayi.

Le ayudábamos a una madre y a su hijo paralítico. A pesar de su enfermedad, logró acabar sus estudios universitarios. Un tiempo después vino a vernos la madre, agradeciendo nuestra ayuda, y diciendo que no la necesitaba más. Su hijo había fallecido, y lo acababa de enterrar con el dinero que tenía. Luego dijo que dado que ahora estaba sola, podía valerse por sí misma, de forma que la ayuda que recibía se la podíamos dar a alguien que la necesitase más.

Estábamos ayudando asimismo a una señora de los Países Bajos cuyo marido había fallecido y que tenía hijos pequeños a su cargo. Un día nos escribió diciendo que había pagado las deudas de su marido, salvándolo de los derechos de otras personas, y que ahora se podía valer por sí misma. Hay otros ejemplos de casos altruistas, en los que los necesitados transferían sus derechos a otros más necesitados.

Gracias por haber compartido con nosotros su valiosa experiencia y su conocimiento.

Gracias a ustedes.