LA BENDICIÓN DE UN CORAZÓN PURO IJLAS Y TAQWAH – I

Así pues, alcanzar el éxito en las pruebas de este mundo mientras alabamos a nuestro Señor con la alabanza que Le es debida es un asunto de máxima importancia. En verdad, el único camino que conduce a este objetivo es el que nos ha sido mostrado en la última revelación, El Noble Qur’an.

LA PRUEBA DE LA VIDA

De entre los millones de seres que existen en el universo, fue al hombre a quien Allah eligió para que encarnase la belleza y la perfección. Ha creado a un ser de gran honor, en la mejor de las formas, ahsan taqwim, le ha adornado con numerosas cualidades, tales como la inteligencia, la razón y el entendimiento, y le ha concedido un sinfín de destrezas. Después, Allah le envió por un periodo de tiempo a la tierra, como una prueba. Todos los hombres que han venido a este mundo desde el primero –Adam, han tenido que pasar en él los mismos exámenes, para luego partir a su debido tiempo. Ahora, ha llegado nuestro turno –estamos pasando exactamente por el mismo proceso que pasaron los que nos han precedido. La naturaleza de este proceso ha sido siempre la misma –comprobar qué uso hace el hombre de la mente, de la inteligencia y del entendimiento, y cómo armoniza sus inclinaciones tanto hacia el bien como hacia el mal.

La primera obligación del hombre es pasar todas las pruebas a los que se enfrenta en esta cósmica sala de exámenes que es el mundo para llegar a ser, de esta manera, un digno siervo de Allah Todopoderoso. En este gran examen Allah el Misericordioso nunca nos ha dejado solos –ha enviado la Revelación que contiene las palabras más profundas para que nos sirvan de guía y ayuda en la lucha por conseguir el éxito. Como parte final de la Revelación ha enviado el Noble Qur’an, la guía más precisa. Como bendición para toda la humanidad, y como signo de compasión nos ha enviado a muchos Profetas, los más excepcionales maestros, para que nos transmitan y expliquen el Mensaje Divino. A nosotros en particular, nos ha concedido la bendición de pertenecer a la ummah, comunidad, del Profeta Muhammad (s.a.w), el Sello de la Profecía.

Así pues, alcanzar el éxito en las pruebas de este mundo mientras alabamos a nuestro Señor con la alabanza que Le es debida es un asunto de máxima importancia. En verdad, el único camino que conduce a este objetivo es el que nos ha sido mostrado en la última revelación, El Noble Qur’an.

LA PRUEBA DEL TAQWAH

La esencia y el significado de la vida se encuentran en el taqwah, y vivir con taqwah implica, básicamente, ser un verdadero amigo de Allah, merecer el Paraíso y tener un corazón capaz de entender lo más profundo de las bendiciones Divinas. Así, la verdad del taqwah da como resultado un nafs purificado de todo mal, y vuelto hacia su Señor con una fe verdadera –el único modo de acercamiento a Allah. Tener taqwah es tan importante que Allah lo menciona en doscientas cincuenta y ocho ayaat del Qur’an, al tiempo que da numerosas indicaciones de cómo alcanzarlo, ya que quiere que lo tengamos en cada etapa de nuestras vidas –en nuestra adoración, en nuestra creencia y nuestras acciones, en cada aliento que exhalamos.

¿Qué es taqwah?

Los Compañeros del Profeta (s.a.w) describieron el taqwah de muchas maneras. Su significado lingüístico indica el hecho de evitar, de protegerse o salvaguardarse de cualquier tipo de mal, es decir –taqwah implica la protección de Allah, estar bajo Su protección, buscando el refugio en Él, evitando lo que ha prohibido y ateniéndose a lo que ha ordenado, temiendo Su castigo y tormento, y buscando alivio en Su compasión. Por lo tanto, es necesario que destruyamos los deseos egoístas y desarrollemos la actitud espiritual, es decir que volvamos a la gloria de lo que se nos ordena en el Qur’an y en la sunnah. El taqwah es el medio de recibir la bendición para nuestras familias, para nuestra provisión y nuestras relaciones con los demás –para cada aspecto de nuestra vida. Podemos también describirlo como ejecución de los mandamientos del Islam con entusiasmo, reverencia y satisfacción, ateniéndonos completamente a las órdenes de Allah y evitando a toda costa cometer acciones erróneas. Es el acto de disciplinar al nafs con el misterio de “prosperará el que se purifique” (Al-A’la, 87:14). Al conseguirlo, nuestros corazones se llenarán de contento en la fe, en la adoración y en los actos aprobados por Allah.

Es la unión espiritual del creyente con Allah; es la manifestación de los atributos de compasión, amabilidad, perdón, dulzura y perfección del corazón, a la vez que es la búsqueda de la aceptación de Allah en cada acción, en cada circunstancia, y en cada una de nuestras exhalaciones.

Es el sincero arrepentimiento de alguien que busca constantemente el perdón con la lengua y con el corazón.

Es proteger al corazón de los malos pensamientos.

Poner el conocimiento en práctica aumenta la sabiduría personal, siendo el taqwah la verdadera necesidad para esta protección. Es por ello que el verdadero significado de la fe no está en las palabras ni en el pensamiento racional. Es más bien el estado en el que el corazón comprende que el verdadero conocimiento es vivir de forma que cada una de nuestras acciones agraden a Allah. El taqwah supone adherirse al imperativo de Allah y Su Profeta (s.a.w) con gran amor y afecto, dirigiéndose a toda la Creación con compasión y amabilidad, rechazando todo lo que es contrario, distanciándose de cualquier situación y acción que pudiera dañarnos. Supone incluso manifestar el odio hacia todo aquello que distancia al alma de Allah, y, por lo tanto, amar todo aquello que nos ayude a destruir los deseos egoístas y a desarrollar las capacidades espirituales con las que nos ha obsequiado Allah.

El taqwah purifica el corazón, y el corazón de aquellos que han conseguido esta purificación se convierte en un tesoro con un carácter excepcional.

UN CORAZÓN DE CARÁCTER EXCEPCIONAL

El Profeta Muhammad (s.a.w) fue el ejemplo perfecto, poseedor de todas las cualidades de los amigos de Allah. A veces preguntaba a los Compañeros que estaban con él reunidos para agudizar su atención o para extenderse sobre algún asunto. En una ocasión hizo la siguiente pregunta: “¿Puede alguno de vosotros llegar a ser como Abu Damdam?” Los Compañeros preguntaron: “¿Quién es Abu Damdam?” El Profeta (s.a.w) respondió: “Pertenecía a una comunidad anterior a la vuestra, y solía decir ‘he perdonado a todos los que me han insultado o calumniado’ ”. (Abu Dawud, Adab 36, 4887) Tenemos aquí un ejemplo de taqwah –un corazón de carácter excepcional. Otro ejemplo los tenemos en Hallay Mansur, quien, levantando sus brazos para suplicar por los que le estaban apedreando, buscaba refugio en Allah: “¡Oh Allah! ¡No se dan cuenta de lo que hacen! ¡Antes de perdonarme a mi, perdónales a los que me están apedreando!”

El taqwah fue la gran virtud que acercó tanto a los Compañeros al Profeta (s.a.w). Anas t transmitió que alguien le preguntó al Profeta (s.a.w) quién se podía considerar de su familia, y éste contestó: “Cualquiera que tenga taqwah es de mi familia.” Podemos ver, pues, que un creyente que alcance la perfección del taqwah se merece tal respecto que se le considera de la familia del Profeta (s.a.w).

LAS TRES ETAPAS DEL TAQWAH:

  1. Evitar lo prohibido;
  2. Atenerse a los mandamientos; es una condición que todos lo creyentes deben aplicar, y que constituye el nivel básico del taqwah;
  3. Tener la sensación de estar en presencia de Allah en cada momento; éste es el nivel más alto, la verdadera prueba del conocimiento y del taqwah.

En el Qur’an Allah reveló que Él está “más cerca del hombre que su propia vena yugular” (Al-Qaf, 50:16). También dijo que está con nosotros dondequiera que estemos (Al-Hadid, 50:4). Esta unidad significa que estamos adornados con los atributos de Allah y que somos conscientes de Su constante presencia. El nafs embellecido con el vestido del taqwah empezará a recibir la inspiración que le dirija hacia la verdad y le advierta contra cualquier mal o falsedad, llegando a conocer el verdadero valor y significado de lo material. El Qur’an es la obra de Arte de la Divinidad que le ayuda al hombre a resolver cualquier problema con el que se pueda enfrentar. Con esta ayuda y con la ayuda de la sunnah alcanzaremos la paz y la satisfacción. Es, así mismo, la explicación de la vida de cada persona, y la fuente de la información sobre la esencia misma de la humanidad y del Universo entero.

Cuando alguien alcanza la cima del taqwah, su percepción del Qur’an y aprehensión del Universo se profundizan de tal manera que llega a familiarizarse con la sabiduría y el misterio de la existencia. Nos lo facilita el canto de los ruiseñores, el temblor del capullo de una rosa, y el murmullo de los riachuelos. Empezamos a comprender el espíritu de Yunus Emre, cuando habla con una flor amarilla acerca de las interpretaciones de su propio misterio.

El taqwah verdadero es el signo de haber llegado a Allah. Ibn Ata’illah Al-Iskandar declaró que un creyente que tiene un corazón sano al alcanzar el taqwah dice: “¡Oh Allah! ¿Qué han perdido aquellos que Te han alcanzado, y qué han encontrado aquellos que Te han perdido?”

La norma a seguir para todos lo creyentes es:

TENER TAQWAH EN TODOS LOS ASUNTOS

La vida va pasando con todos sus altibajos, a veces enfrentándonos a grandes dificultades, y arrojándonos en manos de la pobreza; a veces facilitándonos los proyectos que hemos ideado, y llenándonos de abundancia; a veces haciéndonos experimentar la angustia y la tristeza; y a veces rodeándonos de paz y felicidad. En todas estas circunstancias la actitud de un verdadero creyente debe ser la que el Profeta (s.a.w) describió de este modo: “Tened taqwah tanto en el apuro como en la facilidad.” Es decir, no se puede ser creyente en algunas circunstancias solamente; debemos serlo siempre.

Rumi dijo en una ocasión:

“Qué no os lleve a engaño ni la felicidad ni la aflicción, porque vuestro nafs no es más que un lugar de reposo, y la felicidad o aflicción están allí de visita.”

En los tiempos de dificultad es necesario mostrar paciencia y buscar refugio en Allah sin perder el norte. Durante los tiempos de abundancia es necesario aumentar el agradecimiento debido a Allah, sin excesiva complacencia ni, por supuesto, jactancia ante los demás. Seguir nuestros deseos en tiempos de abundancia y placer puede destruir nuestras vidas. Cuando nos toca alguna dificultad deberíamos alabar y glorificar a Allah sin la más mínima queja, sometiéndonos así a Él enteramente. Es la obligación de todo hombre. Debemos decir: “Es así porque Allah quiere que me beneficie de ello.” Esa es la prueba del taqwah.

Después de la conquista de Meca el Profeta Muhammad (s.a.w) recordó a sus Compañeros que era una bendición de Allah y les exhortó a que Le glorificasen y Le alabasen. También les recordó que “la verdadera vida será la del Paraíso”. Les volvió a decir lo mismo cuando las dificultades y padecimientos que tuvieron que soportar antes de la victoriosa Batalla del Foso (Jandaq) llegaron a ser prácticamente insoportables. El Qur’an explica en muchos versos cómo llevar una vida de taqwah, que es lo que Allah espera de nosotros. En realidad, el Qur’an es:

UNA GUÍA PARA LOS TEMEROSOS

Sin duda alguna el Qur’an es una gran bendición y una fuente de abundancia espiritual y prosperidad para la humanidad.

“El Misericordioso ha enseñado el Qur’an, ha creado al hombre, le ha enseñado a hablar.” (Ar-Rahman, 55:1-4)

En este verso Allah Todopoderoso declara que el din y el Qur’an son la esencia de la vida, la razón de la Creación. Lo expresa también la siguiente ayah: “Ese Libro, sin duda, contiene una guía para los temerosos (de su Señor).” (Al-Baqarah, 2:2)

Debemos escudriñar nuestras acciones de acuerdo con estos versos y reflexionar sobre las preguntas que se nos harán en la tumba y la vida eterna en el Más Allá. ¿Cómo serán? ¿Cuál será nuestra condición el Día del Juicio Final, cuando el Universo deje de existir? ¿Dónde estaremos ese Día del Gran Poder? ¿Cómo debemos vivir en este mundo para sobrevivir a esos momentos de terror y quedar a salvo el Día de la Distinción? ¿Qué podemos aprender de las palabras de ‘Umar bin ‘Abdulaziz: “prepárate para el Más Allá según lo que esperas de él?”

El Qur’an es para nosotros la guía completa en todo lo referente al viaje hacia la eternidad, que nos ofrece las respuestas necesarias y la enseñanza del taqwah. Las vías que van desde el corazón hasta las profundidades del Qur’an se ensanchan proporcionalmente al nivel de taqwah alcanzado por el creyente. Los sentimientos se vuelven refinados y delicados, y se apartan de los deseos mundanos, hecho este que acerca a los creyentes a Allah, Quien llega a ser “los ojos con los que ven, los oídos con los que oyen”. De este modo la contemplación de las bendiciones de Allah se agudiza, el creyente se familiariza con el lenguaje de las flores, con el canto de los pájaros y el fruto de los árboles, confiriendo a la vida espiritual dignidad y bondad. Así son los temerosos alabados en el Qur’an. Se parecen a los ríos que durante años dan vida a miles de criaturas, hombres, árboles, y flores de todo tipo. Su destino es la reunión con Allah en el océano de la eternidad. Por eso, en su esencia misma, taqwah es el primer paso en el camino de acercamiento a Allah. El Qur’an exhorta a la gente de taqwah a buscar:

LOS MEDIOS DE ACERCAMIENTO A ÉL

Allah dice en el Noble Qur’an: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allah, buscad el medio de acercaros a Él y luchad en Su camino para que así podáis tener éxito.” (Al-Maidah, 5:35)

¿Cuáles, pues, son los verdaderos caminos de acercamiento a Allah? Sin duda, la purificación del nafs, su refinamiento, la obediencia, la adoración, el amor de lo Divino, su crecimiento, y el temor ante el Poder de Allah.

Allah Todopoderoso quiere que investiguemos estos caminos. Nos ha revelado que nuestro verdadero objetivo, el objetivo del que todo depende –nuestro verdadero futuro– es el Más Allá. Este mundo en comparación con el Otro es como una gota de agua en un océano. El Qur’an afirma que el Día del Juicio se nos preguntará cuánto tiempo ha durado nuestra vida en la tierra. Responderemos que un día o la mitad de un día.

Allah nos pide que intentemos adquirir con todas nuestras fuerzas cada vez más taqwah para alcanzar el Océano del Paraíso. ¿Y cuál debe ser el alcance de este esfuerzo? El nivel de taqwah que se espera de nosotros debe ser tal que podamos aparecer ante Allah Todopoderoso con honor y dignidad, es decir:

REVERENCIANDO A ALLAH

Dice Allah en el Qur’an: “¡Vosotros que creéis! Temed a Allah como debe ser temido…!” (Al-Imran, 3:102)

Esto requiere “utilizar todos los medios y fuerzas a nuestro alcance en la creencia, en la adoración y en el comportamiento”. Dado que nos es imposible saber el grado exacto del esfuerzo que nos permitirá estar honradamente ante la Divina Presencia, nunca debemos subestimar la importancia de ningún acto, incluso del más insignificante. Se une a esto la orden que sigue en la misma ayah: “Y no muráis sin estar sometidos (sin ser Musulmanes).” Podemos llegar a una posición social o laboral a través de medios concretos, y aunque ésta puede durar lo que dure nuestra vida, no ocurre lo mismo con nuestra vida espiritual. El Qur’an nos informa sobre los que en los últimos momentos de sus vidas se salieron del camino, como por ejemplo Bal’am bin Barra y Qarun.

Qarun, un eminente comentarista de la Torah de su tiempo, fue contemporáneo del Profeta Musa (a.s). Allah le concedió como prueba abundancia de riquezas. Llegó a ser tan orgulloso de ellas que le dijo a Musa (a.s): “Todo esto es mío. Yo lo conseguí.” Allah le destruyó –la tierra se abrió bajo sus pies y le enterró junto a sus riquezas.

Bal’am bin Barra, después de haber alcanzado una alta estación espiritual a lo largo de su vida, murió descarriado y desviado, porque finalmente sucumbió a sus caprichos, se volvió ambicioso y abusó de su conocimiento. Igual que Qarun, destruido por abusar de sus riquezas, Bal’am fue destruido por abusar de su conocimiento.

Como absoluta necesidad de nuestra vida, Allah ordena que protejamos nuestro corazón con taqwah cuando dice: “Y sirve a tu Señor hasta que te llegue la Hora que es cierta.” (Al-Hiyr, 15:99)

¡Oh Allah! ¡Concédenos el poder de abandonarlo todo y estar delante de Ti con verdadero taqwah! ¡Haz que seamos Tus siervos hasta el último aliento! ¡Otórganos el honor de estar ante Ti como miembros de la comunidad musulmana!

Amin.